Carta Abierta a la alcaldesa de Madrid en la víspera del día de los reyes magos, por un ciudadano de Madrid nieto de nadie políticamente relevante.

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Querida doña Manolita:

Aunque supongo que querrá usted que le tutee para hacerlo todo más informal y desenfadado, más de mesa de camilla y copa de Cazalla, la responsabilidad, el respeto a sus honrosas canas y cierto nerviosismo que me invaden (no todos los días se dirige uno a la alcaldesa de una gran capital mundial) me lo impiden, así que,mantendré mi tono cortés por ahora.

Quiero darle las gracias porque es la primera vez que me dirijo a un cargo público, y aunque se que lo debiera haber hecho con anterioridad, (Mea culpa), nunca es tarde si la dicha es buena,  dicen los castizos, y aunque los políticos vienen y van, que usted se puede abrogar el mérito de haberme desvirgado en ese sentido. Desafortunadamente, en este caso, mi misiva no va dirigida a loar sus grandezas como regidora de esta muy noble villa, que de eso, supongo, ya habrá tenido usted lo suyo, sino, con toda humildad, a llamar la atención sobre determinados temas que en mi opinión, debería usted pensar de nuevo.  Así pues, sin más preámbulos, paso a nombrarlos:

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El Islam tampoco mola (nada de nada)

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Buenas tardes otra vez,  colegas. Ha pasado casi un mes desde que ocho colgados sembrasen el terror y el caos en París, y como sucede con todo en esta Europa vieja, fea y cobarde,  se ha diluido rápidamente entre noticias de excepción que le han robado el protagonismo (Mila Ximenez es despedida de sálvame, cielo santo). Cada uno vuelve a sus vidas, a sus trabajos y a sus royos; en menos de treinta días, las vidas de (vengan, intentad recordar el número exacto, a ver si lo recordáis) han dejado de tener importancia para el resto del mundo, y todos nos volcamos en lo que vamos a comer en Navidad.

                Que estamos en guerra, cojones!. Que parecemos subnormales. Que a cinco horas de avión, existe una panda de criminales depravados y sanguinarios que en este preciso momento, mientras yo pulso las teclas del ordenador fumándome un cigarro en el calor de mi casa, hay una panda de bastardos recién salidos del hoyo mas profundo de las edad media afilando sus cuchillos y trazando planes para matarme de la manera más sangrienta y espectacular posible. En este preciso momento, mientras pensamos en que camisa nos vamos a poner mañana, o apretamos Buy en la tienda online de turno para pillarnos unos zapatos chulerrimos con los que salir de farra el viernes, existen unos cabrones metidos en una cueva pensando como os van a esclavizar, como os van a matar, como os van a prohibir llevar falda o tacones, o salir a la calle. Como van a convertir a mi mujer y a mi hija en algo menos que un animal domestico para hacer con vosotras lo que les plazca. Ahora mismo, mientras vemos la televisión, jugamos a la Play, o escuchamos música en nuestro móvil, una panda de retrógrados anormales planea la mejor manera de destruir nuestros colegios, quemar nuestros museos, arrasar nuestras librerías, y de acabar con todo aquello que pueda recordar a cualquier ser humano que las palabras de Mahoma no son mas que eso, palabras, analizables, discutibles, argumentables o despreciables, y mientras nosotros pensamos que billete de Ryanair nos pillamos para pasear por Roma en primavera, ellos traman como meter una bomba en un avión, y como destruir todo lo que conocemos y amamos de este mundo hasta que al fin, solo queden ellos, los que interpretan la voluntad del profeta, y nosotros, sus sometidos.

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El Islam tampoco mola

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Buenas tardes a todos, por convención social, supongo, y bienvenidos al nuevo orden mundial. Como os anunciaba hace apenas unos días, tenía un post escrito hablando de las maravillas y milagros del estado islámico. Os explique también cómo, en una acción de cobardía sin precedentes en mi, decidí dejarlo en la nevera, y no escribir lo que pensaba de esa banda de malnacidos indeseables, porque al fin y al cabo, a mi, personalmente, tampoco me habían hecho nada, y porque, en el fondo, por poco más, a los redactores de Charlie Hebdo los habían cosido a balazos en enero. Típico pensamiento gallina, no hay excusas. Y sin embargo, después de los dramáticos incidentes acaecidos este viernes en París, creo que es mi obligación (en realidad creo que es la obligación moral de todo el mundo, pero allá cada cual con sus cosas) escribir, opinar, decir lo que pienso. Este blog va de ser valiente, va de decir la verdad, le pese a quien le pese. Va de explicar las cosas como son, tenga ello las consecuencias que tenga. Va de no bajar la cabeza nunca, y sobre todo, de no permitir que algo tan ridículo y asqueroso como un terrorista con un Ak-47 lo silencie. Porque mi hija se lo merece. Porque vosotros, queridos lectores, os lo merecéis, y porque, a pesar del tiempo y los años que pasan, no sabemos ser de otra forma.

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NO MORE FEAR ( una confesión vergonzosa).

 
 
Confieso que hace aproximadamente un mes que tenía preparado un entrada en este vuestro querido blog, hablando del estado islamico. Confieso también, y con mucha vergüenza, que lleva en la nevera desde entonces porque pensé . “Chico, que tienes una hija de 4 meses, no te metas en líos, que ya sabes cómo se las gastan estos” y ahí lo deje, escribiendo acerca de otras chorradas, como un cobarde indecente. Hoy, veo con toda claridad que he fallado a mis lectores, y sobre todo me he fallado a mí mismo. Este blog va de eso. De dar la cara, de ser valiente, de no temer a nada y a nadie, y de decir la verdad. Le pese a quien le pese, y cueste lo que cueste. Se que fue un pensamiento de mierda, y más aún dada la relevancia que tiene este blog ( no nos engañemos muchachos, no somos el New York Times, en cuanto a número de lectores), y sin embargo hoy entiendo, que estando un mes callado, he cedido, me he acojonado, y hasta cierto punto, he permitido que los malos ganen.
Pues hasta hoy. Como diría el gran Rotorhead. My ass!!!!! Are you a pussy???. Así que, amigos. STAY TUNNED, porque la semana que viene, vuelve la cruz de Coronado, y va a repartir de lo lindo. No más miedo. Se acabó.

Los Nazis catalanes mienten! (elogio a los Jordán de Urriés)

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Muy buenas tardes a todos, amiguitos, y bienvenidos. No. No es que mis vacaciones hayan durado cinco semanas, pero, desde principios de Septiembre llevo, cual nuevo Doctor Jones, detrás de una pista histórica inédita, y hoy, finalmente, puedo sacar a luz, para gran regocijo de los justos, y temor de los malvados la confirmación inequívoca de que una de esas grandes mentiras que durante décadas (o siglos), los nacional-Socialistas catalanes han utilizado para justificar sus políticas es total, absoluta e inequívocamente falsa. Y no os penséis que es un cuentecito menor, como la historia del corpus y los segadores, no, colegas, hoy, el golpe va directo a la línea de flotación, a su gran mito-dios-padre de la patria. Amigos hoy afirmo:  Wifredo jamás recibió su escudo de manos del emperador. Este, jamás manchó sus manos en la gloriosa herida del patriarca para pintar su blasón, y jamás, con ese gesto, le nombró, de facto, conde independiente de Barcelona (si me apuráis, igual, ni siquiera era tan peludo).

 La historia de Wifredo el Velloso, no solo es falsa, sino que además es una copia calcada de una historia aragonesa anterior, la cual, sí, da origen a las barras de Aragón, y por lo tanto, a las de Cataluña, de las que proceden. Si amigos. Así es, ni las barras rojas son originarias del condado de Barcelona, ni son originales, ni la historia de su fundación es cierta, si no una copia calcada de la gesta de una familia, los Jordán de Urriés, cuya memoria e historia reivindico en este post.

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As for me; all I know is that I know nothing

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Muy buenas noches, epatados lectores, y muy bienvenidos a esta nueva entrada de vuestro humilde siervo. Con gran gozo y satisfacción (aunque sin cazar elefantes) os anuncio que el fin de semana próximo me piro de vacaciones, y por lo tanto, ni la semana del 24 ni la del 31 habrá entrada, a menos que encuentre un dispositivo tecnológico apto para escribir en la costa gallega, y sobre todo voluntad de hacerlo…

Así, imbuido de todo el buen royismo del mundo, os voy a hablar de paz, amor, y muerte. Os voy a contar una historia que todos conocéis, la historia de un hombre bueno, que nunca dejo nada por escrito. La historia de un hombre, que seguido por un grupo de discípulos intentó por todos los medio cambiar la sociedad y el mundo en el que vivía, siguiendo los mandatos de un Dios. La historia de un buen hombre, que causó tanto miedo entre sus propios conciudadanos que terminó siendo condenado a muerte, y, aunque pudo huir, decidió quedarse y morir para dar ejemplo al mundo entero. Hoy, la apología de Sócrates de Jenofonte.

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Te recuerdo Amanda / la frente mojada / Corriendo a la fábrica / donde trabajaba Manuel

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Saludos, amigos, y buenas y calurosas tardes madrileñas. Hoy estoy un poco más cerca de mis vacaciones, (lo que me alegra sobremanera), pero, a la vez, más harto de vuestras fotitos con copazos, piscinas playas y pies. Sois todos un rebaño de ovejas, amigos, los Hashtags (o como demonio se escriba) #Aquienlaplayita  #quemalseestadevacaciones #paellaagogo o #noquierovolver están más vistos que el tebeo, vuestras cuentas de instagram paracen un disco rayado… Si queréis ser originales subid una foto con chaqueta y corbata a 40º a la sombra de camino a la oficina…no hay huevos…   ainss (que asco-envidia me dais malditos)

Bueno, pues hoy voy a comenzar con una persona, que aunque parezca antagónica a nuestro anterior protagonista (su santidad el Papa de Roma), tiene mucho más en común con él de lo que parece, hoy arrancamos con otro idealista, altruista e igualitario amiguito, para explicar como, cuando la razón duerme, los monstruos de nuestros sueños, acaban conviertiéndolos en pesadillas (y sino que se lo digan al maño sordo ese, que pintaba papeles).  Con todos ustedes, amigos, Salvador Allende, o como  partiendo de ideas a priori buenas, se puede joder un país en dos telediarios. Sigue leyendo

El Papa no mola

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Muy buenas tardes, coleguitas, y bienvenidos de nuevo. Lo primero de todo, me penitencio humildemente y ruego vuestro perdón por este par de semanas de impás bloguil. Suelo escribir entradas los fines de semana, y tener un par adelantadas siempre para que no me pille el toro; pero no siempre uno se convierte en padre por primera vez en su vida, y la locura de nuestro nuevo habitante en casa me ha quitado más tiempo del que esperaba, no obstante, la pequeña Mencía Siegfrida Claudia duerme, la tormenta arrecia, y con el mismo ánimo tormentoso, hoy abandono las películas y chorradas similares para lanzar rayos y centellas contra el Santo Padre de la Santa Iglesia católica, y su última gira como estrella del Rock & Roll por Iberoamérica. Sigue leyendo

Salve Stella Marís

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Transmisión de emergencia, alguien me recibe? Repito; alguien me recibe? Emito desde la bola de fuego abrasada y cubierta de polvo que se llamó una vez Madrid. Prácticamente todo signo de vida despareció el cuarto día de infierno, y desde las ventanas de mi bunker solo veo una especie de zombis abrasados que vagan por las calles en bermudas sin destino aparente.

            Dicen que en otros lugares, como la antigua Andalucía, la cosa es aún peor, y han abierto un túnel directo al infierno para que haga corriente, a ver si refresca. Solo algunos irreductibles galos sobreviven en el norte,  pero las reservas de Estrella de Galicia se están agotando… El futuro es incierto, y si muero y alguien me encuentra, mi último deseo es que en mi lápida aparezca escrita esta pequeña oración. “Puto calor”. En fin… Seguimos con historias de cine, y hoy,dedicado a toda la gente que a diario se juega la vida en el mar, y en honor a todos ellos,  vamos con La tormenta Perfecta.

20 de Septiembre de 1991.  Frank William Tyne Jr. No lleva una buena racha. Tras dos salidas previas, las capturas del Andrea Gail,  pesquero de 72 pies del que es patrón,  son más bien parcas. La temporada en la costa de nueva Inglaterra ha sido buena, pero esa zorra esquiva que es la suerte, ha abandonado a Billy, y este sabe que si no la termina con buenos números, puede perder la confianza de su armador, y por ende, el mando del pesquero que dirige. Es un personaje del que no se sabe mucho, pero me gusta imaginármelo en una barra de bar, sopesando los pros y contras de sus siguientes pasos, mientras se bebe una cerveza. La temporada está ya demasiado avanzada, y las aguas de la península del labrador no son conocidas precisamente por su benevolencia y calma. La mayoría de los pesqueros ya ha cubierto cupo, y van a quedar atracados hasta el año que viene pero a Billy se le ocurre que si pudiese hacer una última salida, y volver con las bodegas cargadas, la falta de competencia y lo avanzado de la estación, haría que su pesca se disparase de precio en el mercado. Podría ganar mucho dinero.  Por supuesto, también puede dejar la vida en ello, pero es un tipo arrojado y ambicioso, y decide salir a la mar.

   Tyne es un tipo de Gloucester, de la costa de Nueva Inglaterra, y su gente lleva al menos tres siglos siendo famosa por cazar ballenas, pescar bacalaos, desafiar unas de las aguas más duras y difíciles del mundo y por lo general, llevar a cabo las mayores hazañas de la navegación comercial (y deportiva),  desde que en el siglo XVII cuatro locos puritanos ingleses se decidieron establecer ahí. Son marinos extraordinariamente rudos y curtidos que no se hacen ilusiones. Saben que dos meses en el Atlántico Norte a esas alturas del año, pueden resultar letales, pero saben también, que un gran premio les puede aguardar si logran su objetivo, y siguiendo a su capitán, deciden hacerse a la mar.  “…Entonces, la niebla se levanta. Y entonces sueltas amarras. Sales del canal Sur, pasas por Rocky Neck, cerca de la Isla Ten Pound. Te acercas a la altura del estanque Niles, donde yo patinaba de crío. Haces sonar la sirena y saludas al hijo del farero de la Isla Thatcher. Luego aparecen las aves: las gaviotas de espalda negra, las gaviotas argénteas, los pelícanos. Sale el sol, y navegas rumbo al norte. Navegas a toda máquina. Los chicos faenan y tú estás al mando. Eres patrón de un maldito barco de pesca. ¿Hay algo mejor en el mundo?”.

El “Andrea Gail” se pone en marcha, y navega rumbo a lo desconocido. El tiempo, durante las primeras semanas es optimo, y aunque se internan mucho más de lo habitual en el océano Atlantico, la suerte parece sonreír a Billy. En uno de sus informes de radio, comunica a una compañera patrón que faena cerca de él que ha dado con un gran banco de pez espada, y que va cargando las bodegas a muy buen ritmo, mejor que en toda la temporada. Durante un mes y medio, pescan sin descanso, y el tiempo y el mar parecen respetarles, sin embargo, esa calma tan anormal en esa época del año, está a punto de ser brutalmente perturbada por la que será conocida con posterioridad como “La tormenta perfecta de 1991”. Dos frentes, uno frío proveniente del polo, y otro cálido y húmedo del Caribe están a punto de chocar en mitad del Atlántico norte, y el “Andrea Gail” y su tripulación está directamente colocados en su camino.

 El 26 de Octubre, después de llevar más de dos meses en Alta mar, saltan todas las alarmas a bordo del pesquero. La máquina congeladora se ha estropeado, y aunque las bodegas están llenas a rebosar de pez espada, tienen muy poco tiempo para virar y poner proa a puerto. Si no lo hacen, todo ese valioso pescado se pudrirá, y el esfuerzo y la campaña no habrá valido de nada. Simultáneamente, el parte meteorológico es recibido por el Navtex del buque, y el capitán Tyne toma conciencia real de la situación a la que se enfrenta. La tormenta más grande que haya conocido se acaba de plantar entre su posición y el puerto, y no le va a dejar pasar.  En principio, la situación no es tan horrible como parece. Puede navegar un poco más mar adentro, y alejarse del temible huracán, tiene tiempo y margen de sobra, pero entonces, perderá toda la carga.  El capitán maldice su suerte, una vez más el destino le ha jugado una mala pasada. Tantas cosas, la tormenta, la máquina de hielo estropeada, las pocas capturas en anteriores viajes… Parece que ese año todo está en su contra… Y se rebela. Según parece, habla con su tripulación, y los motiva hasta tal punto que deciden dar la vuelta y enfrentarse a la terrible tormenta, antes que perder su carga y su dinero. Los tripulantes se imaginan sus bolsillos llenos después de un año extraordinariamente duro. Se imaginan viajes en invierno, un coche nuevo, poder vivir cómodamente un año más, y después se imaginan volver a casa una semana más tarde, con las bodegas llenas de pescado podrido, y pobres. Pasar un invierno duro, sin dinero, viviendo de lo que las familias les puedan dejar.. . y todos a una, se dan la vuelta.

  Del resto, poco se sabe. El 28 de Octubre, el “Andrea Gail” se pone en contacto por radio por última vez con el “Hannah Boden”, y le informa de que se dirigen a puerto, pero que la tormenta se ha metido en su camino. Reportan vientos de más de 80Knts (sobre 150Km/H, pero es que hablar en nudos mola, eh?), y olas de más de 10mtrs de altura. La última frase que Billy transmite por radio es lacónica, pero muy descriptiva del espíritu de la gente de Nueva Inglaterra. “”She’s comin’ on, boys, and she’s comin’ on strong” Algo así como, “Se nos echa encima, muchachos, y se nos echa encima con fuerza.” Después, silencio.

Durante días, los servicios de rescate intentaron en vano localizar algún superviviente, pero todo fue en balde, y el “Andrea Gail”, descansa en el fondo del mar con sus 6 tripulantes, que aunque perdidos por la ambición, nunca se dieron por vencidos.

  Así que ya sabéis, colegas. Muchas veces me han criticado por que en estas páginas os aliento a no rendiros nunca, os animo a seguir adelante siempre, a pesar de todo, a pesar de todos. A no desfallecer jamás, y a sacar fuerzas de flaqueza para dar un paso más, solo uno, cuando ya pensáis que es imposible, y a seguir peleando hasta el final. No siempre, sin embargo, os he dicho que lo hagáis por algo que valga la pena, y eso es lo más importante. Perseguid vuestros sueños, matad y morid por ellos, pero que vuestros sueños valgan la pena. Que sea lo que sea que persigáis, sea algo digno de luchar por ello. Que sea digno de vuestro esfuerzo, no persigáis metas vacías. Más vale luchar a muerte por un imposible, que por algo que no os llene, que no os haga saltar de la cama todos los días con una sonrisa gigante, aunque hayáis dormido 4 horas. Luchad, pero por cosas bonitas, buenas y grandes, o como diría otro pequeño gran hombre del cine (esta te la dedico Alfonso Jordán de Urríes) Pero hoy más que nunca lo veo con absoluta claridad. No hay nada mejor que gozar de los pequeños placeres de una vida sencilla.

     Para mucha gente, Billy y los tripulantes del Andrea Gail murieron porque les pudo la ambición. Murieron por que decidieron anteponer su seguridad y sus vidas a una posible ganancia económica, y al final, les salió mal la jugada. No lo se… lo que es indiscutible es que lo hicieron peleando contra la mar, una de las fuerzas mas poderosas e implacables de este planeta, y lo hicieron sino como héroes, si como auténticos marinos de Gloucester, y dignos hijos de Nueva Inglaterra. Eso, sin duda, está históricamente demostrado.

Ya me marcho de aquí, bella dama española!

Quint

Muy buenas tardes, coleguitas, y muy bienvenidos a una nueva entrega de este vuestro humilde blog histórico. (mientras escribe, suena de fondo “Hace calor” de Los Rodríguez,  lo cual no ayuda en nada a mejorar el estado de ánimo del escritor que maldice e insulta a diestro y siniestro. Fenómeno paranormal? Coincidencia? Bienvenidos a la nave del misterio). Para tranquilizar los ánimos, y recuperar los pocos amigos que me quedan después de las entregas políticas, voy a pasar a algo bastante más light, (o no), y de aquí hasta (Que me aburra del tema, básicamente), os voy a contar historias que aparecen en películas míticas, y que nunca se sabe muy bien si son realidad o ficción. Empezamos.

   Estoy seguro de que todos recordáis al bueno de Samuel Quint. Quint? Alguien? Nadie? … Que decepción…  Peeero y si os digo; ese pelirrojo y farfullador desquiciado pescador irlandés que decide acompañar al jefe de policía Martin Brody y al biólogo Mat Hooper a bordo de su barco “Orca”? ya os suena más, verdad? Y si además os digo que su misión es salir a pescar un terrible y gigantesco tiburón blanco que amenaza la tranquilidad (y la recaudación veraniega) del tranquilo Amity Island? Efectivamente, lo habéis clavado, él es.

El caso es que el bueno de Quint, totalmente chuzo durante una de las noches de pesca, comienza a contar una historia que para muchos no es más que una leyenda, o una invención, pero, que es real como la vida misma. Mientras explica las cosas, en un momento dado dice aquello de  “ 1100 hombres fueron a parar al agua, el barco se hundió en 12 minutos,(). Nuestra misión de la bomba se hizo tan en secreto que ni siquiera se radió una señal de naufragio. No se nos echó de menos hasta una semana después. “

30 de Julio de 1945. Algún lugar entre Guam y Leyte. El calor es asfixiante en los mares del sur del pacifico y la tripulación del Crucero USS Indianapolis hace lo que puede para conciliar el sueño. Llevan 14 días desde que se hicieron a la mar en California, y aunque ellos no lo saben entonces, acaban de transportar en solo 10 días de navegación, las últimas piezas necesarias para terminar de montar una de las bombas atómicas que los americanos arrojaran solo una semana después sobre Japón. La misión ha sido tan secreta que apenas nadie en la armada Estadounidense, y solo un puñado de hombres en América conocían su objetivo real. EL buque ha navegado sin escoltas, sin transmitir posiciones por radio y sin dar señales de vida a nadie. Nadie lo espera, y tras entregar su mercancía No obstante, entregamos la bomba.”.  El buque se dirige a Guam, a reunirse con el resto de la flota.

 Aunque su capitán, el contralmirante McVay, piensa que navega en aguas seguras y libres de enemigos, y ha abandonado la navegación en Zigzag,  un submarino rezagado japonés navega por esas mismas aguas y sorprendido por las pocas precauciones defensivas que el buque toma, procede a atacarle, y recordarle que los japoneses tienen la mala costumbre de no rendirse en las guerras hasta que arrasas sus ciudades con bombas atómicas.  Cerca de media noche, el buque recibe dos impactos de torpedo que le abren las tripas en canal y le tiran abajo la planta generadora de electricidad, de manera que a oscuras, sin altavoces, y tras lanzar un desesperado mensaje de socorro por radio al que nadie presto atención,  los marineros, recién despiertos por el estruendo y las explosiones, apenas tienen tiempo para coger sus chalecos salvavidas y saltar a la mar. El buque se hunde en apenas un cuarto de hora. En tan poco tiempo, la tripulación apenas ha sido capaz de arriar los botes salvavidas, o de organizar un abandono de la nave ordenado, de manera, que básicamente, cerca de 900 pobres diablos saltan al agua con lo poco que llevan puesto y se sumergen en el  pacífico.  A partir de este momento, comienza la pesadilla.

El océano, en esa época del año es extraordinariamente cálido, y bastante tranquilo, por lo que, la muerte por hipotermia, queda prácticamente descartada, y en teoría, los marineros pueden permanecer a flote tanto tiempo como el hambre y la sed se lo permitan, pero Quint, sigue relatando en la película “no vi el primer tiburón hasta media hora después, un tigre de cuatro metros, ¿ usted sabe cómo se calcula esto estando en el agua ? usted dirá que mirando desde la dorsal hasta la cola, nosotros no sabíamos nada..” Los heridos más graves y los más débiles son subidos a las pocas balsas salvavidas que existen, pero, la inmensa mayoría tiene que permanecer flotando, a la deriva, en pequeños grupos formados en corro, y con solo su chaleco salvavidas manteniéndolos a flote. Los relatos de los supervivientes son aterradores. Hora tras hora, cientos de tiburones, agrupados en bancos letales, se dieron el gran festín de sus vidas con los cuerpos de esos pobres chicos estadounidenses que sin comprender muy bien porque, habían terminado en esa situación. Pero frente a la adversidad, comienzan a surgir héroes anónimos. Gente que intenta mantener la calma, y organizar a sus amigos para no terminar devorados, y en muchos casos sus desesperados remedios funcionan. Organizan técnicas de defensa en los corros para que, pataleando y golpeando el agua, los tiburones se asusten y huyan. Organizan guardias y turnos de vigilancia para que los exhaustos puedan dormir por rondas y descansar mientras los más despiertos vigilan la llegada de tiburones, y hasta se organizan oficios religiosos que, aunque de dudosa eficacia real,  levantan mucho el ánimo de la gente.

Harold Bray, uno de los supervivientes, relata como comienzan a detectar un patrón. Aquellos que no se rinden, que más luchan y que no bajan los brazos, siguen vivos y despiertos con cada nuevo amanecer. Es cierto que independientemente de la actitud, nadie estaba a salvo de terminar siendo devorado por un tiburón, pero, aquellos que no se resignan, que no deciden beber agua salada hasta enloquecer, y que resisten y se sobreponen a las alucinaciones, al pánico, al calor y a la deshidratación, aquellos que permanecen luchando de manera rabiosa, casi demencial, contra su destino, siguen vivos.

Tras pasar tres días y medio en el agua, y prácticamente resignados a su suerte, un azaroso vuelo de reconocimiento americano les descubre flotando a la deriva, y poco después, un hidroavión ameriza y comienza a subir a bordo a tantos supervivientes como puede cargar. Después, y tras ver que los ataques de los tiburones no se detienen, monta náufragos sobre sus alas, sobre el fuselaje y los patines, hasta tal punto que el exceso de peso deforma el aparato que no puede volver a volar jamás.

Quint, borracho y resignado, con la mirada perdida, termina tres horas después llegó un hidro de la Armada que empezó a recogernos y ¿ saben una cosa ? fueron los momentos en que pasé más miedo, esperando que me llegara el turno; nunca más me pondré el chaleco salvavidas. De aquellos 1100 hombres que cayeron al agua solo quedamos 316. Al resto los devoraron los tiburones el 29 de julio de 1945. No obstante, entregamos la bomba.”.

Así que ya sabéis amiguitos. Como siempre, la vida nos pone en situaciones chungas. Nos agarra del cuello, nos lanza un torpedo, y nos echa al agua sin apenas tiempo para comprender lo que está pasando. Y cuando parece que todo lo malo ha pasado, llega y nos pega un sopapo con algo peor aún sin tiempo apenas de comprender lo que está sucediendo. La vida es una carrera de obstáculos. Larga, dura, muy jodida, y además, nada nos garantiza que la llegada a la meta vaya a ser mejor, pero como en una carrera de fondo, no bajéis nunca los brazos. Eso lo aprendí de un par de colegas, capaces de correr 10 kilómetros en apenas 40m. (o menos). No os rindáis, no desesperéis, porque, si lo hacéis, ya habéis perdido. Seguid adelante, por doloroso, por duro, por cansado que parezca, seguid adelante cada vez que la vida os vuelva a golpear, por muy seguido que sea, y si os fallan las fuerzas, pensad, o acercaos a esas personas que en vuestra mismas situación, o peor, siguen adelante sin miedo, y sin quejas, y si lo lográis, si os mantenéis a flote aunque sea un minuto, cada minuto que ganéis, es un minuto que le habréis robado a esas bestias que viven en la oscuridad y que no tendrán poder contra vosotros siempre y cuando les miréis a los ojos y no bajéis los brazos. Recordadlo, colegas. Está históricamente demostrado.